Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 19 (Ed. jul dic. 2026) ISSN: 2697-3456  
Nutrición clínica y cuidados paliativos en emergencias médicas.  
NUTRICIÓN CLÍNICA Y CUIDADOS PALIATIVOS EN EMERGENCIAS  
MÉDICAS  
CLINICAL NUTRITION AND PALLIATIVE CARE IN MEDICAL  
EMERGENCIES  
1
2
Flores-Avellan Domenika Giuliana ; Chiriboga-Mendoza Mercedes ;  
3
4
Chavarría-Cedeño Dolores Isabel ; Muñoz-Bowen Karla Jazmín  
1
Universidad San Gregorio de Portoviejo. Portoviejo, Ecuador.  
2
3
3
Resumen  
La atención médica de urgencias presenta escenarios clínicos de alta complejidad, donde la toma  
de decisiones debe ser rápida, adecuada y centrada en la dignidad de la persona atendida. En  
este sentido, la nutrición clínica y los cuidados paliativos constituyen dos componentes  
asistenciales que suelen ser considerados de forma aislada aunque confluyan, precisamente, en  
pacientes adultos mayores, oncológicos, críticos, crónicos avanzados o con enfermedades  
limitantes de la vida. El objetivo del presente artículo fue analizar, a partir de una revisión de la  
literatura actual, la relación existente entre nutrición clínica, cuidados paliativos y atención en  
urgencias, considerando el cribado nutricional, la hidratación, la nutrición asistida, el control de  
los síntomas o el establecimiento de objetivos terapéuticos. Se revisaron artículos científicos  
publicados entre 2021 y 2025, priorizando guías clínicas, revisiones sistemáticas, estudios  
cualitativos, revisiones de alcance y ensayos clínicos vinculados al tema. La evidencia muestra  
cómo la malnutrición o la deshidratación son condiciones prevalentes y subdiagnosticadas en el  
tipo de pacientes que van a urgencias, pero asistencialmente la nutrición clínica se limita a la  
realización de cribados nutricionales y, rara vez, a la implementación de planes de intervención  
y seguimiento nutricional. A su vez, los cuidados paliativos que se inician desde urgencias  
permiten la identificación de las necesidades de confort, de comunicación o de adecuación  
terapéutica, aunque la puesta en práctica de los mismos también presenta barreras relacionadas  
con el tiempo de la atención, la formación y la coordinación. Se extrae la conclusión que la  
integración de protocolos nutricionales y de cuidados paliativos en urgencias potencia la  
coherencia de la respuesta asistencial, evita conversaciones desproporcionadas y orienta a  
tomar decisiones de forma individualizada conforme al pronóstico, a la funcionalidad o a los  
valores de la persona atendida.  
Palabras claves: nutrición clínica; cuidados paliativos; emergencia médica; malnutrición;  
hidratación; final de vida.  
Abstract  
Medical emergency care involves highly complex clinical scenarios in which decisions must be  
rapid, proportionate, and centered on patient dignity. Within this context, clinical nutrition and  
palliative care are two care components that are often addressed separately, even though they  
converge in older adults, oncology patients, critically ill patients, and people with advanced  
chronic or life-limiting diseases. The aim of this article was to analyze, through a recent literature  
review, the relationship between clinical nutrition, palliative care, and emergency care,  
considering nutritional screening, hydration, clinically assisted nutrition, symptom control, and  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 17 de abril de 2026.  
Fecha de aceptación: 22 de junio de 2026.  
Fecha de publicación: 10 de julio de 2026.  
1
28  
Flores-Avellan et al. (2026)  
therapeutic goal planning. Scientific articles published between 2021 and 2025 were reviewed,  
prioritizing clinical guidelines, reviews, qualitative studies, scoping reviews, and clinical trials  
related to the topic. The evidence shows that malnutrition and dehydration are prevalent and  
underdiagnosed conditions among vulnerable patients attending emergency departments;  
however, nutrition care is frequently limited to screening and is rarely connected to intervention  
and follow-up plans. Likewise, palliative care initiated in emergency settings supports the  
recognition of comfort needs, communication, and treatment proportionality, although barriers  
related to time, training, and coordination remain. It is concluded that integrating nutritional and  
palliative protocols into emergency care improves clinical coherence, prevents disproportionate  
interventions, and guides individualized decisions according to prognosis, functional status, and  
patient values.  
Keywords: clinical nutrition; palliative care; emergency medicine; malnutrition; hydration; end-of-  
life care.  
triajes, como el estado nutricional, la  
1
. Introducción  
fragilidad, la carga sintomática y la  
necesidad de adaptar los  
Los Servicios de Urgencias suelen  
representar un punto crítico de  
contacto entre el paciente, la familia  
y el sistema sanitario, ya que suelen  
atender a condiciones médicas  
tratamientos a metas adecuadas en  
el contexto de los cuidados  
necesarios.  
La nutrición clínica tiene un impacto  
directo en la emergencia, ya que una  
malnutrición severa, una pérdida de  
masa muscular, una ingesta baja, la  
disfagia, los vómitos, la diarrea, la  
agudas la  
a
causa  
de  
descompensación de enfermedades  
crónicas  
(descompensación  
de  
enfermedades  
complicaciones  
crónicas,  
oncológicas,  
anorexia,  
la  
caquexia  
cambian  
y
la  
el  
infecciones, dolor, disnea, pérdida  
funcional, deshidratación y final de la  
vida). En un escenario tan complejo  
como el de los Servicios de  
Urgencias -en el que la emergencia  
siempre ha puesto una especial  
énfasis en la estabilización, el  
diagnóstico y el destino del paciente-  
deshidratación  
pronóstico y alteran la respuesta  
ante la terapia.En los adultos  
mayores y en enfermos de neoplasia  
en  
estadio  
avanzado,  
las  
alteraciones en la nutrición pueden  
asociarse con la presencia de un  
deterioro funcional, con un mayor  
riesgo de reingreso (readmisiones) a  
servicios de urgencias, con un menor  
nivel de calidad de vida y con un  
mayor riesgo de complicaciones.  
,
esas no sólo las condiciones que  
nos enseñaron en la escuela de  
medicina las que deben tenerse en  
consideración. Hay dimensiones  
muy difíciles de visibilizar en los  
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Nutrición clínica y cuidados paliativos en emergencias médicas.  
Pese a esto, las revisiones de la  
atención nutricional en urgencias  
han evidenciado que esta atención  
suele reducirse a la acción de  
cribado y/o tamizaje y esta acción se  
da en raras ocasiones como parte de  
un plan de intervención clínica, ya  
sea de intervención, derivación o  
continuidad de los cuidados (Sarier  
et al. 2024).  
La relación entre la nutrición clínica y  
los  
cuidados  
paliativos  
sensible.  
es  
La  
particularmente  
alimentación y la hidratación tienen  
un significado biológico, emocional,  
familiar, cultural y ético. La nutrición  
clínica puede ser adecuada en  
pacientes  
seleccionados,  
pero  
puede volverse una intervención  
invasiva e fútil, o bien opuesta a los  
objetivos de confort en fases  
avanzadas. Por este motivo, la  
literatura insiste en la evaluación de  
Los cuidados paliativos, a su vez, no  
se limitan a la etapa terminal, son un  
enfoque de atención centrado en el  
alivio del sufrimiento, el control de  
síntomas, la toma de decisiones  
compartidas, el respeto de los  
valores del paciente y la restricción  
forma  
individualizada  
de  
la  
indicación,  
la  
posibilidad  
de  
beneficio, el riesgo, el pronóstico, la  
funcionalidad, la vía de  
administración, la tolerancia y el  
cumplimiento de los objetivos de  
cuidado (Alderman et al., 2022;  
Cotogni et al., 2021).  
de  
intervenciones  
cuando el  
desproporcionadas  
beneficio clínico es incierto o  
escaso.En la unidad de cuidados  
críticos,  
este  
abordaje  
es  
Los autores del presente artículo de  
revisión han revisado la evidencia  
científica publicada entre 2021 y  
2025 sobre la nutrición clínica, los  
especialmente necesario puesto que  
muchos de los pacientes que tienen  
enfermedad en fase crítica llegan a  
la unidad en una situación de crisis,  
sin documentación de voluntad  
anticipada alguna, sin comunicación  
previa de los objetivos terapéuticos o  
con las familias obligadas a decidir a  
partir de situaciones de presión  
emocional (Chang et al., 2022;  
Loffredo et al., 2021).  
cuidados  
paliativos  
y
las  
emergencias médicas. El número  
total seleccionado fue de diez  
referencias recientes, de las que se  
encontrarían  
guías  
ESPEN,  
orientaciones MASCC, revisiones  
narrativas, revisiones de alcance,  
estudios cualitativos, estudios de  
1
30  
Flores-Avellan et al. (2026)  
factibilidad y ensayos clínicos. El  
motivo de la selección es poder  
sintetizar los criterios técnicos para  
poder entender cómo estas variables  
se articulan en la atención a  
pacientes vulnerables, en especial  
tratamientos,  
la  
recuperación  
funcional y permitir el alta.  
Las guías ESPEN sobre nutrición  
clínica en el cáncer hacen hincapié  
en la necesidad de detectar de forma  
precoz las alteraciones del estado  
nutricional y en los síntomas que  
afectan la ingesta como la anorexia,  
adultos  
mayores,  
pacientes  
con  
oncológicos,  
personas  
enfermedad avanzada y pacientes  
con necesidades de confort y  
adecuación terapéutica.  
náuseas,  
vómitos,  
mucositis,  
odinofagia, alteraciones del gusto,  
obstrucción intestinal o disfagia  
(Muscaritoli et al., 2021). El tema se  
2
. Nutrición  
clínica  
en  
densifica en el contexto de la  
urgencia, sobre todo porque el  
paciente puede ser admitido por una  
emergencias médicas  
La nutrición clínica en emergencias  
debe interpretarse como un proceso  
de valoración, decisión y práctica. El  
asunto no es meramente saber si el  
paciente ha comido o no, sino ser  
capaz de detectar signos de riesgo  
nutricional, pérdida de peso no  
intencionada, muy baja ingesta oral,  
alteraciones en la deglución,  
enfermedades que aumentan el  
catabolismo y condiciones que  
provocan una mayor afectación de la  
absorción o utilización de los  
nutrientes. En los pacientes en  
tratamiento oncológico, geriátricos o  
complicación  
aguda,  
pero  
la  
homogeneidad del problema de  
fondo puede ser una trayectoria de  
pérdida del estado nutricional.La  
evaluación inicial debe incluir peso  
actual  
y
previo, BMI, ingesta  
reciente, hidratación, funcionalidad,  
enfermedad de base, inflamación  
sistémica y síntomas reversibles que  
limiten la ingesta.  
Entre la población de ancianos,  
existen problemas frecuentes de  
malnutrición y deshidratación. Esto  
puede aparecer como debilidad,  
con  
enfermedades  
crónicas  
caídas, infecciones,  
delirium,  
avanzadas el estado nutricional  
condicionará el grado de tolerancia a  
hipotensión, deterioro renal  
o
reingresos. Volkert et al. (2022)  
subrayan que la atención geriátrica  
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Nutrición clínica y cuidados paliativos en emergencias médicas.  
debe incluir nutrición e hidratación  
como parte del tratamiento clínico,  
no como complemento. Esto implica  
que el servicio de urgencias debe  
tener criterios para la identificación  
de pacientes en riesgo nutricional,  
priorizar medidas simples e ir a  
nutrición clínica con esos pacientes  
o la coordinación con los servicios  
comunitarios.  
El estudio de Nielsen et al. (2025)  
proporciona una evidencia reciente  
de la viabilidad de atender la  
nutrición y la hidratación desde la  
emergencia. En este estudio, adultos  
mayores con riesgo nutricional o con  
deshidratación recibieron en la  
emergencia asesoramiento dietético  
que  
no  
pueden  
cubrir  
o
los  
requerimientos  
orales  
que  
requieren soporte especializado.  
y
seguimiento  
posterior;  
la  
La revisión de Sarier et al.(2024)  
aporta un relevante hallazgo: aunque  
existan herramientas de cribado  
nutricional en las situaciones de  
emergencia, la mayoría de estudios  
individualmente informan de cribado,  
pero no de una intervención dietética  
posterior y claramente expresada.  
Esta situación es importante porque  
detectar el riesgo y no activar una  
ruta de intervención favorece el  
escaso valor clínico del cribado. La  
emergencia, aunque no siempre  
puede resolver integralmente la  
malnutrición, puede iniciar un  
trayecto de cuidado con la  
intervención mostró viabilidad en lo  
que se refiere a criterios de  
elegibilidad,  
reclutamiento  
y
retención, así como mejoras en la  
ingesta de energía, proteína y fluido.  
Aunque se publique en un estudio de  
viabilidad, los resultados respaldan  
la necesidad de avanzar desde un  
modelo de diagnóstico agudo a un  
modelo de continuidad nutricional.  
Desde el punto de vista clínico, el  
soporte  
nutricional  
es  
individualizable. El soporte por vía  
oral es preferible siempre que sea  
seguro y suficiente; los suplementos  
orales pueden utilizarse cuando la  
ingesta habitual es escasa; la  
nutrición enteral se considera para  
aquellos casos en los cuales el tracto  
gastrointestinal es funcional pero la  
administración  
de  
suplementos  
orales, una hidratación adecuada,  
unas instrucciones de alimentación  
segura, la derivación a dietética, la  
comunicación con atención primaria  
ingesta  
oral  
no  
y
cubre los  
la nutrición  
requerimientos;  
1
32  
Flores-Avellan et al. (2026)  
parenteral se justifica para aquellos  
casos en los que la vía enteral  
resulte en la que la vía parenteral no  
es segura o suficiente. En la  
emergencia, la decisión inicial no  
debe precipitar los procedimientos  
invasivos sin una evaluación del  
pronóstico, los objetivos de la  
terapia, el riesgo de complicaciones  
y la posibilidad del seguimiento. Por  
lo tanto, la nutrición clínica en la  
emergencia se debe orientar por el  
punto de vista, la asistencia paliativa  
puede coexistir con tratamientos de  
estabilización, antibióticos, oxígeno,  
analgésicos,  
hidratación,  
procedimientos y decisiones de  
entrada, siempre que exista un  
beneficio lógico y que sea coherente  
con los objetivos de cuidado.  
Para Loffredo et al. (2021), la  
urgencia  
debería  
desarrollar  
competencias de cuidados paliativos  
primarios, es decir, de habilidades  
básicas que sean ejercidas por el  
personal de urgencias, pero no algo  
principio  
de  
proporcionalidad  
terapéutica.  
ofrecido  
especialistas.Estas  
abarcan el reconocimiento de  
pacientes con necesidades  
solo  
por  
los  
3
. Cuidados paliativos en el  
contexto de la emergencia  
habilidades  
Los cuidados paliativos en atención  
de emergencia deben tener como  
finalidad principal y la de su  
desarrollo en la urgencia la rápida y  
ágil identificación de la necesidad de  
aliviar el sufrimiento y la adecuación  
del tratamiento en pacientes con  
enfermedades persistentes, graves  
o que limitan la vida; la introducción  
de los cuidados paliativos en la  
urgencia no significa abandonar las  
medidas diagnósticas o terapéuticas  
que serán útiles, si no ajustar la  
intensidad de la asistencia a la  
paliativas, el control de síntomas, la  
comunicación de malas noticias, la  
clarificación de objetivos, la revisión  
de las voluntades anticipadas, la  
identificación de los cuidadores, la  
derivación oportunamente  
y
la  
planificación del destino asistencial.  
Este enfoque es necesario debido a  
que se producen muchas decisiones  
difíciles para el paciente antes de  
que el equipo especializado pueda  
tomar el relevo.  
La atención paliativa en el contexto  
de la emergencia está justificada por  
la gran cantidad de pacientes que se  
condición clínica, pronóstico  
y
valores del paciente. Desde este  
1
33  
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Nutrición clínica y cuidados paliativos en emergencias médicas.  
presentan en los meses finales de su  
vida o con crisis sintomáticas de  
enfermedades avanzadas. Chang et  
al. (2022) constatan que la pronta  
identificación de las necesidades  
paliativas y el inicio de cuidados de  
confort pueden mejorar la calidad de  
vida del paciente y cambiar la  
trayectoria de la asistencia. Sin  
embargo, también son conscientes  
de la existencia de las barreras que  
persisten: carencia de formación en  
Esto pone de manifiesto que la  
emergencia no puede actuar de  
forma aislada; se necesita la  
interdependencia con medicina  
paliativa, atención primaria, atención  
domiciliaria y redes comunitarias. La  
evidencia más reciente también  
llama a ser leída de manera  
crítica.Grudzen  
evaluaron  
et  
una  
al.  
(2025)  
intervención  
de cuidados  
multicomponente  
paliativos empezada  
en  
la  
residencias  
de  
medicina  
de  
emergencia que se implementó en  
adultos mayores con enfermedades  
graves y limitantes para la vida.  
Aunque el estudio incluyó educación,  
simulación, apoyo a la decisión  
urgencias o emergencias, presión  
asistencial sobre los profesionales,  
escaso tiempo  
a
disposición,  
dificultad para revisar la historia  
clínica e inexistencia de una relación  
previa con el paciente y la familia.  
Desde el la óptica de los  
profesionales, de forma similar  
Sausman et al. (2023) ilustran cómo  
la emergencia se convierte en el  
cauce habitual de llegada cuando  
fallan los apoyos comunitarios o  
cuando los síntomas no pueden ser  
manejados en el domicilio. Los  
profesionales también sienten que  
algunas admisiones pueden ser  
evitadas mediante una mejor  
clínica  
y
retroalimentación, no  
encontró un efecto significativo sobre  
la admisión hospitalaria, el uso  
posterior de los servicios o la  
supervivencia a corto plazo. Sin  
embargo, por el contrario, eso no  
anula el enfoque paliativo, sino que  
sugiere que la capacitación por sí  
sola puede no ser suficiente para el  
abordaje de esta temática, en caso  
que una capacitación no venga  
acompañada de disponibilidad de los  
equipos, itinerarios de derivación,  
alternativas del cuidado en domicilio,  
integración con la historia clínica y  
mecanismos de seguimiento.  
coordinación  
de  
la  
atención,  
anticipación a los síntomas y la  
disponibilidad de servicios de  
medicina paliativa fuera del hospital.  
1
34  
Flores-Avellan et al. (2026)  
4
. Integración de nutrición  
clínica cuidados  
atención  
fundamentalmente si hay problemas  
de nutrientes que son  
integral  
temprano,  
y
paliativos en pacientes  
atendidos en emergencia  
potencialmente reversibles y si  
existe aún una expectativa funcional  
y terapéutica.Por otro lado, la misma  
Los cuidados paliativos en sinergia  
con la nutrición clínica son  
forma  
de  
nutricional  
asistida  
necesarios  
decisiones  
porque  
muchas  
en  
clínicamente en sí puede no ser  
indicativa de cuando se va a inicio de  
fase terminal, la carga inflamatoria,  
la carga catabólica no permite  
revertir la caquexia, la intervención  
produce más molestias o la opción  
principal será el confort. Por ello, no  
puede ser el criterio de partir de  
alimentar a toda costa, sino de  
buscar la forma de qué tipo de  
nutrición alimenta en bienestar. La  
guía MASCC sobre nutrición asistida  
clínicamente en cáncer avanzado  
incluye la propuesta para realizar  
una evaluación regular, así como  
una conversación y una decisión  
compartida entre los profesionales,  
el paciente y la familia (Alderman et  
al., 2022). Se entiende así que sus  
criterios son aplicables a la urgencia,  
ya que muchas de las consultas  
vienen cuando la ingesta ha caído de  
forma repentina o cuando la familia  
solicita una intervención invasiva.La  
literatura aconseja la nutrición  
asistida en el paciente con  
incapacidad para ingerir o absorber  
nutricionales  
urgencias o emergencias no son  
meramente técnicas. Así, en el  
momento de indicar hidratación  
intravenosa, enteral,  
nutrición parenteral, sonda de  
alimentación detener una  
nutrición  
o
intervención nutricional hay que  
considerar, no solo los parámetros  
fisiológicos, sino que hay que tener  
en cuenta el sufrimiento, el  
pronóstico, la funcionalidad, el  
estado cognitivo y la expectativa de  
recuperación, los riesgos del  
procedimiento y las preferencias del  
paciente. De hecho, la alimentación  
es un símbolo de cuidado para las  
familias  
nutricionales  
pueden conducir  
y
las  
decisiones  
mal  
comunicadas  
a
conflictos,  
culpabilidad  
desatención.  
o
percepción de  
Cotogni et al. (2021) sostienen que el  
soporte nutricional en pacientes  
oncológicos paliativos puede resultar  
beneficioso si se inscribe en una  
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35  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 19 (Ed. jul dic. 2026) ISSN: 2697-3456  
Nutrición clínica y cuidados paliativos en emergencias médicas.  
nutrientes, si hay riesgo de muerte  
por malnutrición, el pronóstico  
permite su uso. En cambio, la  
nutrición asistida no ha de ser  
indicada ante la caquexia avanzada  
irreversible ni como respuesta  
automática a la reducción natural de  
ingesta en los últimos días de vida.  
El equipo de cuidados paliativos  
debe distinguir entre hambre, sed,  
sequedad oral, delirium, náuseas,  
Cuando se inicia un tratamiento que  
se califica de nutrición asistida,  
conviene anticipar criterios de  
continuidad o de retirada, por  
ejemplo, mejoría de la ingesta,  
tolerancia,  
alivio  
sintomático,  
recuperación funcional, posibilidad  
de trasladar a un entorno de cuidado.  
Si los objetivos no son cumplidos,  
retirar una medida asistencial en el  
marco de un escenario de paliación  
no supone abandonar al enfermo,  
sino redirigir el cuidado hacia el  
disnea, obstrucción, disfagia  
y
anorexia terminal. La sequedad oral  
puede atenderse con higiene oral,  
confort,  
la  
dignidad,  
y
el  
humidificadores,  
pequeñas  
acompañamiento.  
cantidades de líquidos o cuidados de  
confort. La disminución de ingesta de  
fase final puede formar parte del  
proceso de morir y no representar  
necesariamente sufrimiento por  
hambre. Hay que comunicar a los  
familiares con delicadeza estas  
explicaciones etológicas para evitar  
frases que puedan sugerir abandono  
e introducirlas por planes confort  
para el enfermo y para la familia,  
bien expresados. En términos éticos,  
la intervención nutricional necesita  
5
. Conclusiones  
La literatura más cuidada afirma que  
la nutrición clínica es una parte  
fundamental de la asistencia que se  
da en el contexto de las emergencias  
médicas, pero que cohortes de  
pacientes  
son  
especialmente  
vulnerables, como la población de  
edad avanzada, la población  
oncológica y el grupo de personas  
con enfermedad avanzada.  
atenerse  
a
los principios de  
no maleficencia,  
Así, por ejemplo, el impacto de la  
malnutrición y de la deshidratación  
en la evolución clínica, el deterioro  
funcional, la calidad de vida y los  
reingresos es considerable, pero la  
beneficencia,  
autonomía y justicia. La nutrición  
asistida es un tratamiento médico,  
por lo que hay que indicar, consentir,  
establecer objetivos y reevaluar.  
1
36  
Flores-Avellan et al. (2026)  
abordar  
la  
cuestión  
de  
la  
nutrición asistida en pacientes con  
enfermedad grave o terminal. En  
cualquier caso, la decisión debe ser  
malnutrición en emergencia es  
insuficiente si la simple anamnesis  
no se complementa con un  
individualizada  
fundamentada  
exploración  
y
debe  
sobre  
estar  
una  
procedimiento  
adecuado  
de  
intervención o derivación, si no se  
acompaña de una intervención, de  
una derivación, o del seguimiento de  
la intervención.  
de  
beneficios  
esperados, de riesgos, de tolerancia,  
de funcionalidad y de valores del  
paciente. La nutrición asistida puede  
ser útil en situaciones seleccionadas,  
pero no se debe aplicar de forma  
mecánica en la caquexia irreversible,  
en la agonía o en el caso que la  
carga del procedimiento sea mayor  
que el beneficio.  
Los  
cuidados  
paliativos  
permiten  
en  
emergencia  
una  
manifestación prepósteros de la  
aparición del sufrimiento, la  
búsqueda de necesidades de confort  
o de reflexiones de decisiones  
terapéuticas  
complejas.  
La  
El servicio de emergencias debe  
evolucionar hacia la creación de las  
rutinas clínicas que deben integrar la  
práctica del cribado nutricional, la  
evaluación paliativa básica, la  
comunicación con la familia, la  
definición de objetivos de cuidado y  
la continuidad después del ingreso o  
del alta. Este modelo favorece la  
intervención de decisiones más  
indicación de los cuidados paliativos  
no supone la paralización de los  
tratamientos  
activos,  
sino  
la  
búsqueda de tratamientos que se  
adecuen a las condiciones del  
pronóstico, a los objetivos del  
paciente y a la proporcionalidad de la  
clínica. Las más importantes  
barreras se encuentran relacionadas  
con la presión asistencial, con la falta  
de formación y de disponibilidad, y el  
escaso desarrollo de la colaboración  
con los equipos comunitarios.  
humanas,  
evita  
intervenciones  
reduce  
desproporcionadas,  
conflictos y mejora la calidad de la  
asistencia  
vulnerable.  
en  
la  
población  
El cruce entre la nutrición clínica y  
los  
cuidados  
paliativos  
es  
impensable cuando se habla de  
alimentación, de hidratación, y de  
1
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Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 19 (Ed. jul dic. 2026) ISSN: 2697-3456  
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