Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
LITIASIS RENAL < 20 MM: ¿SIGUE VIGENTE LA LITOTRICIA  
EXTRACORPÓREA POR ONDAS DE CHOQUE? REVISIÓN CRÍTICA  
CONTEMPORÁNEA  
RENAL STONES < 20 MM: IS EXTRACORPOREAL SHOCK WAVE  
LITHOTRIPSY STILL CLINICALLY JUSTIFIED? A CONTEMPORARY  
CRITICAL REVIEW  
1
2
Espinosa-González Isabella ; Rodriguez-Vergel Sara Juliana ;  
3
4
Arias-Gutiérrez Andrés Felipe ; Montiel-Vásquez Linda Marcela ;  
5
6
Simancas-Figueroa Carolina Vanessa ; Carreño-Duarte Andrés Felipe ;  
Hernández-Enamorado Laura Isabel ; Prada-Gonzalez Laura Valentina  
7
8
1
2
3
4
5
6
7
8
Resumen  
La litiasis renal menor de 20 mm puede tratarse mediante tres estrategias mínimamente invasivas:  
litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), ureterorrenoscopia flexible con litotricia láser  
(URSf) y nefrolitotomía percutánea en formatos miniaturizados (mini-NLPC). Históricamente, la LEOC  
fue la opción inicial más difundida por su carácter no invasivo, su baja morbilidad y su uso ambulatorio.  
Sin embargo, la expansión de la ureterorrenoscopia flexible y la mejora de las plataformas  
endourológicas han modificado el balance terapéutico, especialmente para litiasis de 1020 mm, en  
las que la URSf suele ofrecer mayores tasas libres de cálculos con menor necesidad de  
retratamientos. El objetivo de esta revisión crítica fue reevaluar, desde una perspectiva  
contemporánea, si la LEOC mantiene justificación clínica en litiasis renales menores de 20 mm. Se  
desarrolló una revisión narrativa estructurada de literatura indexada reciente y de guías  
internacionales, con énfasis en eficacia, seguridad, necesidad de procedimientos auxiliares y  
predictores imagenológicos de éxito. La evidencia indica que la utilidad de la LEOC depende en gran  
medida del tamaño del cálculo, su densidad en unidades Hounsfield, la localización intrarrenal en  
especial el polo inferior, la anatomía pielocalicial y la distancia piel-cálculo. La mini-NLPC conserva  
la mayor probabilidad de eliminación completa, pero a expensas de mayor invasividad. En conjunto,  
la LEOC sigue vigente, aunque ya no como estrategia universal para toda litiasis <20 mm, sino como  
una opción de nicho en pacientes seleccionados, principalmente con litiasis pequeñas, de baja  
densidad y anatomía favorable.  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 11 de marzo de 2026.  
Fecha de aceptación: 20 de mayo de 2026.  
Fecha de publicación: 18 de junio de 2026.  
1967  
Espinosa-González et al. (2026)  
Palabras claves: Litotricia extracorpórea por ondas de choque; Ureterorrenoscopia flexible;  
Nefrolitotomía percutánea; Cálculos renales; Unidades Hounsfield.  
Abstract  
Renal stones smaller than 20 mm can be managed with three minimally invasive approaches:  
extracorporeal shock wave lithotripsy (ESWL), flexible ureteroscopy with laser lithotripsy (fURS), and  
miniaturized percutaneous nephrolithotomy (mini-PCNL). Historically, ESWL was the preferred initial  
approach because of its noninvasive nature, low morbidity, and outpatient profile. However, the rapid  
expansion of flexible ureteroscopy and advances in endourologic platforms have changed the  
therapeutic balance, especially for 1020 mm stones, in which fURS often provides higher stone-free  
rates with fewer retreatments. The aim of this critical review was to reassess whether ESWL still retains  
clinical relevance for renal stones smaller than 20 mm. A structured narrative review of recent indexed  
literature and international guidelines was performed, focusing on efficacy, safety, need for auxiliary  
procedures, and imaging predictors of success. Available evidence suggests that ESWL performance  
depends heavily on stone size, stone density measured in Hounsfield units, intrarenal location—  
particularly the lower polecollecting system anatomy, and skin-to-stone distance. Mini-PCNL  
remains the modality with the highest one-step clearance, although at the cost of greater invasiveness.  
Overall, ESWL remains clinically justified, but no longer as a universal strategy for every stone <20  
mm; rather, it should be viewed as a selective option for carefully chosen patients, mainly those with  
smaller, less dense stones and favorable renal anatomy.  
Keywords: Extracorporeal shock wave lithotripsy; Ureteroscopy; Nephrolithotomy, percutaneous;  
Kidney calculi; Hounsfield units.  
elegir entre diferentes técnicas  
1. Introducción  
mínimamente invasivas. [1,7,8]  
La urolitiasis es una enfermedad de  
alta prevalencia elevada  
La discusión terapéutica  
y
contemporánea gira en torno a tres  
modalidades: litotricia extracorpórea  
por ondas de choque (LEOC),  
recurrencia, con impacto directo en  
la calidad de vida, el uso de recursos  
sanitarios y la productividad laboral.  
Se estima que alrededor del 10 % de  
la población presentará un episodio  
de litiasis urinaria a lo largo de la  
vida, y en varias regiones la  
incidencia continúa creciendo como  
consecuencia de factores dietarios,  
síndrome metabólico, obesidad,  
ureterorrenoscopia  
flexible  
con  
litotricia láser (URSf) y nefrolitotomía  
percutánea (NLPC), especialmente  
en sus variantes miniaturizadas. La  
LEOC marcó un punto de inflexión  
histórico al introducir, desde la  
década de 1980, una alternativa no  
invasiva para fragmentar cálculos sin  
deshidratación  
y
cambios  
necesidad  
de  
incisiones  
ni  
ambientales. Dentro del espectro de  
la enfermedad, las litiasis renales  
menores de 20 mm representan un  
grupo particularmente frecuente, en  
el que suele existir margen para  
endoscopia intraluminal. Durante  
años fue considerada la primera  
línea natural para gran parte de los  
cálculos renales menores de 2 cm  
1968  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
por su sencillez, tolerabilidad y baja  
morbilidad. [6,18,27]  
la carga de retratamientos y las  
preferencias del paciente. La LEOC,  
por ejemplo, puede fracasar con  
mayor frecuencia en cálculos duros  
o en cálculos del polo inferior con  
drenaje desfavorable, pero continúa  
siendo atractiva para muchos  
pacientes porque evita la invasión  
endoscópica y suele realizarse de  
forma ambulatoria. [3,4,9,19]  
Sin embargo, el avance de la  
endourología  
flexible  
ha  
transformado este escenario. Los  
ureteroscopios digitales modernos,  
las fibras láser de alto rendimiento, la  
miniaturización del instrumental y la  
curva de aprendizaje acumulada han  
permitido que la URSf ofrezca tasas  
libres de cálculos muy altas, a  
menudo en un solo tiempo  
quirúrgico. Al mismo tiempo, la mini-  
NLPC ha reducido parte de la  
morbilidad histórica de la vía  
Además, en la práctica actual la  
imagen ocupa un lugar central en la  
decisión terapéutica. La densidad del  
cálculo en unidades Hounsfield, la  
longitud del infundíbulo, el ángulo  
infundibulopélvico, la distancia piel-  
cálculo y la visibilidad fluoroscópica  
o ecográfica se han consolidado  
como variables pronósticas críticas,  
sobre todo para LEOC. De esta  
manera, el papel contemporáneo de  
esta técnica ya no puede definirse  
solo por el tamaño del cálculo;  
requiere una valoración anatómica y  
radiológica más fina. [3,4,16,21]  
percutánea,  
indicaciones en litiasis de tamaño  
intermedio de complejidad  
ampliando  
sus  
o
anatómica. Este cambio tecnológico  
ha llevado a cuestionar si la LEOC  
sigue siendo una opción competitiva  
o si su papel ha quedado relegado a  
un subconjunto muy puntual de  
pacientes. [2,5,11,20]  
La pregunta es relevante porque el  
éxito terapéutico no depende  
únicamente de la tasa libre de  
cálculos. También importan el  
El objetivo de este artículo fue  
revisar críticamente la evidencia  
contemporánea sobre LEOC en  
litiasis renal menores de 20 mm y  
contrastarla con la URSf y la mini-  
NLPC, con énfasis en eficacia,  
número  
de  
procedimientos  
requeridos, el tiempo hasta la  
resolución clínica, el perfil de  
complicaciones, la necesidad de  
anestesia general, la hospitalización,  
seguridad, retratamientos y  
predictores imagenológicos de éxito.  
1969  
Espinosa-González et al. (2026)  
La idea central del trabajo se  
mantiene: determinar si la LEOC  
sigue clínicamente justificada. Sin  
embargo, se presenta aquí una  
versión ampliada, más estructurada  
y visualmente más útil para el lector  
clínico, con tablas comparativas,  
comparativos,  
estudios  
observacionales amplios y guías  
publicadas entre 2015 y 2025.  
[1,2,5,7,8]  
La revisión fue concebida como una  
revisión narrativa crítica, no como  
una revisión sistemática formal; por  
ello no se aplicó un protocolo  
PRISMA completo ni se realizó  
metaanálisis propio. No obstante, la  
estrategia de búsqueda se orientó a  
responder una pregunta clínica  
concreta: si la LEOC sigue siendo  
una modalidad terapéutica válida  
para litiasis renales menores de 20  
mm en el contexto tecnológico  
contemporáneo. El énfasis de la  
síntesis se situó en cuatro dominios:  
eficacia (tasas libres de cálculos),  
diagramas  
de  
decisión  
e
incorporación de imágenes de  
ecografía y tomografía que ilustran  
variables  
relevantes  
para  
la  
selección terapéutica.  
2. Metodología  
Para estructurar esta revisión crítica  
se efectuó una búsqueda narrativa  
en PubMed/MEDLINE, Scopus y  
Google Scholar, complementada  
con  
la  
consulta  
de  
guías  
necesidad de retratamiento  
o
internacionales de la European  
Association of Urology (EAU) y la  
American Urological Association  
procedimientos auxiliares, seguridad  
y predictores de éxito o fracaso  
determinados por la imagen y la  
anatomía renal.  
(AUA).  
Se  
emplearon  
combinaciones de términos en inglés  
y español equivalentes a kidney  
Se excluyeron artículos centrados  
exclusivamente en litiasis ureteral,  
stones,  
nephrolithiasis,  
shock wave  
extracorporeal  
revisiones  
históricas  
sin  
lithotripsy, flexible ureteroscopy,  
retrograde intrarenal surgery, mini-  
actualización y estudios pediátricos  
cuando sus resultados no eran  
extrapolables al adulto. La inclusión  
preferente de literatura reciente  
buscó captar la práctica actual,  
fuertemente influida por la expansión  
percutaneous  
lower pole stones y Hounsfield units.  
Se priorizaron revisiones  
sistemáticas, metaanálisis, ensayos  
nephrolithotomy,  
1970  
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Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
de la ureteroscopia flexible y la  
miniaturización de la NLPC. Aun así,  
se mantuvieron algunas referencias  
de  
base  
cuando  
aportaban  
conceptos anatómicos o técnicos  
ampliamente aceptados.  
Figura 1. Algoritmo práctico de selección terapéutica en litiasis renal <20 mm. Fuente:  
elaboración propia.  
términos generales, la mini-NLPC  
3. Resultados y discusión  
ofrece las tasas más altas de  
eliminación completa en un solo  
procedimiento; la URSf ocupa una  
La evidencia reciente coincide en  
que la comparación entre LEOC,  
URSf  
y
mini-NLPC  
depende  
posición  
intermedia-alta, con  
particularmente  
estrechamente del tamaño del  
cálculo, la localización intrarrenal y la  
definición de “stone-free”. En  
desempeño  
consistente en litiasis de 1020 mm;  
y la LEOC presenta la menor  
1971  
Espinosa-González et al. (2026)  
invasividad, pero con éxito más  
limitaciones anatómicas evidentes,  
sus resultados son competitivos y  
muy atractivos desde la perspectiva  
de seguridad. Por el contrario, al  
extenderse indiscriminadamente a  
cálculos más duros, más grandes o  
mal situados, la tasa de fracaso  
aumenta y el paciente termina  
sometido a múltiples sesiones o a  
una técnica endoscópica de rescate.  
variable  
y
mayor riesgo de  
retratamiento. [1,2,11,12,20]  
Un punto crucial es que la LEOC rara  
vez fracasa por “mala técnica”  
aislada: su rendimiento se explica  
más por selección de pacientes.  
Cuando se aplica a litiasis pequeñas,  
de baja densidad, con buena  
anatomía  
pielocalicial  
y
sin  
[
3,4,16,18,23]  
Tabla 1. Comparación global entre LEOC, ureterorrenoscopia flexible y mini-NLPC.  
Limitaciones  
principales  
Modalidad  
Ventajas principales  
Perfil ideal de paciente  
Litiasis ≤10 mm  
o
Menor stone-free en  
No  
invasiva;  
baja  
seleccionadas de 1020  
1
020  
mm;  
ambulatoria;  
morbilidad;  
recuperación  
mm,  
densidad  
baja-  
LEOC  
retratamientos;  
depende mucho de  
imagen y anatomía  
rápida  
intermedia,  
anatomía  
favorable, paciente que  
valora mínima invasividad  
Alta tasa libre de Requiere anestesia y Litiasis de 1020 mm, polo  
cálculos; acceso a casi endoscopia; posible inferior desfavorable,  
todos los cálices; stent  
URSf  
posoperatorio; cálculos más densos o  
costo necesidad de resolución  
menor necesidad de mayor  
retratamiento  
instrumental  
más predecible  
Casos complejos, litiasis  
Mayor stone-free en un Más  
solo tiempo; útil en sangrado  
invasiva;  
cercanas  
fracasos previos o cuando  
se prioriza eficacia  
máxima  
a
20 mm,  
y
más  
mini-NLPC  
cálculos densos  
anatomía compleja  
o
hospitalización  
frecuentes  
de fragmentos es más factible y la  
diferencia con la URSf se estrecha.  
1
. Eficacia según tamaño y  
localización del cálculo  
Muchos  
resolverse con una o dos sesiones,  
evitando anestesia general  
pacientes  
pueden  
La estratificación por tamaño es  
probablemente el punto clínico más  
útil. En cálculos renales de hasta 10  
mm, la LEOC conserva un lugar  
sólido. En este grupo, la tasa de  
fragmentación es alta, la expulsión  
y
manipulación ureteral. Esto explica  
por qué numerosos urólogos siguen  
considerándola excelente  
una  
opción para litiasis pequeñas, sobre  
1972  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
todo fuera del polo inferior o en  
presencia de factores radiológicos  
favorables. [1,5,18,24]  
Este contraste es particularmente  
importante en litiasis del polo inferior.  
Aun cuando el cálculo tenga menos  
de 20 mm, la anatomía del cáliz  
inferior puede limitar la eliminación  
de fragmentos luego de LEOC, de  
modo que la fragmentación no  
siempre se traduce en verdadero  
stone-free. La URSf, al acceder  
directamente al cálculo y permitir  
pulverización o extracción activa,  
reduce esa dependencia del drenaje  
espontáneo. La mini-NLPC, por su  
parte, ofrece el mayor rendimiento  
global en este contexto, aunque con  
un precio mayor en invasividad.  
En cambio, para litiasis de 1020  
mm el equilibrio cambia de manera  
más evidente. Los metaanálisis  
recientes muestran que la URSf  
suele alcanzar mayores tasas libres  
de cálculos y menor necesidad de  
procedimientos adicionales. Aunque  
la LEOC mantiene un perfil de  
seguridad muy atractivo, su mayor  
debilidad en este rango es la  
acumulación de retratamientos. La  
aparente “menor invasividad” inicial  
puede perder relevancia si el  
paciente termina requiriendo varias  
[
2,4,12,17,21]  
sesiones una ureteroscopia  
o
secundaria. [1,2,8,9]  
Tabla 2. Posicionamiento relativo de las técnicas según escenario clínico.  
Escenario clínico  
10 mm,  
localización no  
inferior  
LEOC  
URSf  
mini-NLPC  
Muy razonable; alta  
efectividad con  
buena selección  
Muy efectiva, aunque Generalmente  
más invasiva  
excesiva  
Opción de rescate o  
preferencia  
específica  
10 mm, polo  
Útil solo si anatomía  
favorable  
Muy buena opción  
inferior  
Posible en casos  
favorables, con  
riesgo de  
1
020 mm,  
Frecuentemente  
preferible  
Reservada a casos  
seleccionados  
localización no  
inferior  
retratamiento  
Muy efectiva cuando  
se prioriza stone-free  
absoluto  
1
020 mm, polo  
Preferible en la  
mayoría de casos  
Menos favorable  
inferior  
Considerar si  
anatomía o carga  
litiásica lo ameritan  
>
1000 UH o LEOC  
Poco recomendable  
Buena opción  
fallida previa  
1973  
Espinosa-González et al. (2026)  
Otra variable relevante es la  
distancia piel-cálculo (skin-to-stone  
distance). Una mayor distancia  
puede atenuar la energía efectiva  
que llega al cálculo y se ha  
relacionado con menor probabilidad  
de éxito, especialmente en pacientes  
2
. Predictores imagenológicos de  
éxito de la LEOC  
La necesidad de seleccionar mejor a  
los candidatos ha convertido a la  
imagen en un elemento decisivo  
para la LEOC. La variable más  
estudiada es la densidad del cálculo  
en unidades Hounsfield (UH)  
con  
obesidad  
o
habitus  
desfavorable. A ello se suma la  
composición litiásica: cálculos de  
ácido úrico o estruvita suelen  
obtenida  
en  
tomografía  
contraste.  
y estudios  
computarizada  
sin  
Diversas revisiones  
fragmentarse  
mejor  
que  
observacionales han demostrado  
que los cálculos con densidades  
superiores a 9001000 UH se  
asocian con mayor resistencia a la  
fragmentación, menor stone-free y  
mayor necesidad de sesiones  
repetidas. [3,22,25]  
monohidrato de oxalato cálcico o  
brushita, los cuales son más  
resistentes. [3,18,23]  
Desde el punto de vista práctico,  
estos hallazgos reafirman que la  
LEOC no debe juzgarse solo por el  
tamaño. Dos cálculos de 12 mm  
La localización del cálculo también  
es determinante. En el polo inferior  
no basta con fragmentar: el paciente  
necesita drenar los restos litiásicos.  
Cuando el infundíbulo es largo,  
pueden  
tener  
pronósticos  
radicalmente distintos según la  
densidad tomográfica, la anatomía  
del polo inferior y la visibilidad del  
cálculo. En la era de la endourología  
moderna, la verdadera fortaleza de  
la LEOC radica en aplicar esta  
información de manera inteligente  
antes de indicar el procedimiento.  
estrecho  
o
forma un ángulo  
infundibulopélvico desfavorable, la  
depuración de fragmentos disminuye  
de manera importante. Este hecho  
explica por qué la LEOC pierde  
rendimiento en litiasis del cáliz  
inferior incluso cuando el tamaño no  
parece excesivo. [4,16,21,26]  
1974  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
Figura 2. Determinantes imagenológicos y clínicos del éxito de la LEOC. Fuente: elaboración  
propia.  
Tabla 3. Predictores prácticos de éxito o fracaso de la LEOC.  
Hallazgo favorable  
para LEOC  
Hallazgo desfavorable  
para LEOC  
Predictor  
Impacto clínico  
A mayor tamaño, menor  
probabilidad de stone-  
free con una sola sesión  
Predice fragmentación y  
necesidad de  
retratamiento  
Influye sobre la  
eliminación de  
Tamaño  
≤10 mm  
Cercano a 20 mm  
>1000 UH  
Densidad (UH)  
Localización  
<9001000 UH  
Cálices no inferiores  
Polo inferior  
fragmentos  
Ángulo amplio,  
infundíbulo corto y  
ancho  
Ángulo cerrado,  
infundíbulo largo o  
estrecho  
Anatomía del  
infundíbulo  
Determina drenaje  
posfragmentación  
Puede afectar  
transmisión de energía  
Distancia piel-cálculo  
Composición  
Baja o intermedia  
Elevada  
Ácido úrico, estruvita,  
algunos cálculos más  
frágiles  
Monohidrato de oxalato Modifica respuesta a la  
cálcico, brushita fragmentación  
1975  
Espinosa-González et al. (2026)  
Figura 3. Ecografía renal con litiasis e importante sombra acústica posterior. Imagen de libre  
acceso recuperada de Open-i/PMC.  
Figura 4. Tomografía computarizada con microlitiasis renal izquierda. La tomografía sin  
contraste permite valorar carga litiásica, localización y densidad del cálculo. Imagen de libre  
acceso recuperada de Open-i/PMC.  
1976  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
estrategia más invasiva del grupo.  
Requiere acceso percutáneo al  
riñón, anestesia general, mayor  
tiempo de internación y un riesgo  
superior de sangrado, fiebre y lesión  
3
. Seguridad, complicaciones y  
carga de retratamiento  
Desde la perspectiva de seguridad,  
la LEOC sigue siendo la modalidad  
con mejor perfil global. Sus  
complicaciones suelen ser menores  
parenquimatosa.  
Aun  
así,  
la  
miniaturización ha mejorado su perfil  
de seguridad y la ha hecho más  
competitiva en litiasis intermedias o  
de localización compleja. [11,12,20]  
y
autolimitadas:  
hematuria  
transitoria, dolor tipo cólico por paso  
de fragmentos, equimosis cutánea o  
hematoma subcapsular infrecuente.  
La mayoría de los pacientes son  
tratados de forma ambulatoria y  
retoman pronto sus actividades, lo  
que explica por qué la técnica  
conserva gran atractivo clínico y  
logístico. [18,27,28]  
Un matiz fundamental es que la  
“carga” terapéutica no se limita a las  
complicaciones  
inmediatas.  
La  
y
necesidad de retratamientos  
procedimientos auxiliares también  
es una forma de morbilidad. En este  
sentido, la LEOC puede parecer muy  
benigna por sesión, pero si el  
La URSf, aunque segura, agrega  
riesgos  
propios  
de  
la  
paciente necesita dos  
o
tres  
instrumentación endoscópica: fiebre,  
infección urinaria, lesión ureteral,  
necesidad de stent y síntomas  
derivados del stent posoperatorio.  
En manos experimentadas la tasa de  
complicaciones mayores es baja,  
pero su carga percibida por el  
paciente no es despreciable, sobre  
todo por dolor urinario, disuria y  
reconsultas relacionadas con el  
dispositivo ureteral. [8,19,29]  
sesiones, una ureteroscopia de  
rescate o colocación posterior de  
stent, el costo biológico y emocional  
acumulado aumenta. Por ello, al  
comparar técnicas, no debe medirse  
solo la seguridad por evento, sino la  
carga total del itinerario terapéutico.  
La mini-NLPC presenta el mejor  
stone-free, pero sigue siendo la  
1977  
Espinosa-González et al. (2026)  
Tabla 4. Perfil comparativo de complicaciones y carga terapéutica.  
Complicaciones  
menos frecuentes  
pero relevantes  
Complicaciones  
frecuentes  
Técnica  
LEOC  
Comentarios  
Hematuria transitoria,  
Hematoma  
renal, Muy buen perfil global; la  
dolor  
eliminación  
fragmentos  
cólico,  
de  
obstrucción por calle principal limitación es el  
litiásica  
retratamiento  
Complicaciones mayores  
Disuria o dolor por Lesión ureteral, sepsis,  
stent, hematuria, fiebre reintervención  
URSf  
bajas  
en  
centros  
experimentados  
Sangrado significativo,  
Dolor posoperatorio, transfusión, lesión del  
Mayor  
compensada  
excelente eficacia  
morbilidad,  
por  
mini-NLPC  
sangrado leve, fiebre  
tracto, hospitalización  
prolongada  
pacientes jóvenes o contextos donde  
se desea evitar radiación. Aunque es  
4
. ¿Qué aporta la imagen al  
tratamiento contemporáneo?  
menos  
sensible  
para  
litiasis  
La imagen no solo confirma el  
diagnóstico de litiasis; también  
estratifica el mejor tratamiento. La  
radiografía simple puede resultar útil  
cuando el cálculo es radioopaco y se  
planea LEOC, pero la tomografía sin  
contraste es la herramienta más  
robusta para conocer con precisión  
tamaño, localización, densidad y  
complejidad anatómica. En la  
práctica, una tomografía bien  
interpretada permite anticipar si la  
LEOC tiene alta probabilidad de éxito  
pequeñas o ureterales distales,  
puede mostrar de manera muy útil la  
sombra acústica posterior y la  
hidronefrosis asociada. Además,  
varios sistemas de LEOC modernos  
integran localización ecográfica  
como complemento o alternativa a la  
fluoroscopia, reduciendo exposición  
a radiación y permitiendo mayor  
flexibilidad en algunos casos.  
La figura del equipo de LEOC  
recuerda un aspecto frecuentemente  
olvidado: el éxito no depende solo de  
la máquina, sino de cómo se utiliza.  
La adecuada localización del cálculo,  
el acoplamiento correcto, la energía  
progresiva y el ritmo apropiado de  
o
si  
directamente  
endoscópica. [3,4,7,21]  
conviene  
recomendar  
técnica  
una  
La ecografía conserva un valor  
importante como método inicial,  
especialmente en embarazadas,  
disparos la  
influyen  
en  
fragmentación. Por ello, incluso  
1978  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
dentro de la selección adecuada, la  
experiencia del operador y la calidad  
del siendo  
equipo  
siguen  
determinantes en los resultados.  
Figura 5. Equipo de litotricia extracorpórea por ondas de choque. Imagen de libre acceso  
recuperada de Open-i/PMC.  
cuando la localización inferior y la  
5. Recomendaciones de guías y  
anatomía anticipan bajo rendimiento  
posicionamiento actual  
de la LEOC. [7,8,30]  
Las guías de la EAU y la AUA  
coinciden en que no existe una única  
técnica superior para toda litiasis  
renal menor de 20 mm. Sin embargo,  
ambas reconocen que la selección  
debe individualizarse según tamaño,  
localización y variables anatómicas.  
En términos generales, la LEOC se  
mantiene entre las opciones posibles  
para cálculos pequeños y en varios  
escenarios de litiasis no complicada;  
la URSf gana protagonismo cuando  
el tamaño se acerca a 20 mm o  
En el caso de cálculos del polo  
inferior  
de  
1020  
mm,  
las  
recomendaciones contemporáneas  
son especialmente consistentes: la  
LEOC tiende a ser menos favorecida  
como primera línea, mientras que la  
URSf o la mini-NLPC suelen brindar  
mejores resultados. Esto no significa  
que la LEOC esté prohibida, sino que  
debe ofrecerse con mayor prudencia  
y con una conversación franca sobre  
1979  
Espinosa-González et al. (2026)  
la posibilidad de retratamiento.  
persistencia  
en  
las  
[
2,4,8,17]  
recomendaciones  
formales  
demuestra que, pese al auge  
endourológico, no ha perdido  
completamente su lugar. Lo que ha  
En contraste, para cálculos menores  
de 10 mm y con características  
favorables, las guías continúan  
respaldando la LEOC como una  
opción válida y razonable. Su  
cambiado de  
es  
el  
nivel  
discriminación con el que se indica.  
Tabla 5. Síntesis práctica del posicionamiento actual de las técnicas.  
Escenario según  
guías y práctica  
LEOC  
URSf  
mini-NLPC  
Opción plenamente  
válida  
Posible si factores  
favorables  
<
1
1
10 mm, no inferior  
020 mm, no inferior  
020 mm, polo  
Alternativa válida  
No suele ser necesaria  
Muy competitiva / a  
menudo preferida  
Seleccionada según  
complejidad  
Muy eficaz en  
Menos favorecida  
Generalmente preferida pacientes  
seleccionados  
inferior  
Cálculo duro, >1000  
UH  
Fracaso previo de  
LEOC  
No ideal  
Buena opción  
Recomendada  
Muy buena opción  
No insistir salvo motivo  
claro  
Considerar según  
anatomía y tamaño  
Figura 6. Perfil comparativo cualitativo de LEOC, URSf y mini-NLPC. Fuente: elaboración propia.  
1980  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
muchos centros la consideran ahora  
Discusión  
el nuevo estándar práctico en litiasis  
intermedias. [1,8,19,24]  
La pregunta que articula esta  
revisión no es si la LEOC ha sido  
No obstante, la superioridad de la  
URSf no es absoluta si se incorpora  
la perspectiva del paciente. La  
anestesia general, la manipulación  
ureteral, la posibilidad de stent y el  
componente invasivo no son  
irrelevantes. En pacientes con litiasis  
pequeñas y factores favorables, la  
superada” en todos los escenarios,  
sino si conserva una justificación  
clínica real en la práctica actual. La  
evidencia  
revisada  
permite  
responder que sí, pero con matices  
mucho más estrechos que en  
décadas previas. La LEOC ya no  
debe entenderse como la estrategia  
automática para cualquier litiasis  
renal menor de 20 mm. Su vigencia  
depende de una correcta selección  
basada en tamaño, densidad,  
localización y anatomía. [1,3,4]  
LEOC  
combinación difícil de igualar:  
mínima invasividad, rápida  
sigue  
ofreciendo  
una  
recuperación y excelente perfil de  
seguridad. En sistemas de salud con  
alta  
demanda  
y
recursos  
Desde una perspectiva histórica, el  
cambio más importante ha sido el  
ascenso de la URSf como  
competidor dominante en litiasis de  
heterogéneos, esta ventaja logística  
también importa.  
La mini-NLPC ocupa un lugar  
distinto. Su fortaleza es la eficacia  
máxima, incluso en situaciones  
anatómicamente complejas o en  
cálculos con alta densidad. Sin  
embargo, precisamente por su  
mayor invasividad, no parece  
razonable desplazarla hacia todos  
los pacientes con litiasis menores de  
1020 mm. La ureteroscopia flexible  
ofrece tasas libres de cálculos más  
altas y mayor predictibilidad, lo que  
la convierte en una herramienta muy  
atractiva cuando se busca resolver el  
problema con el menor número  
posible de procedimientos.  
A
diferencia de la LEOC, no depende  
tanto del drenaje espontáneo de  
fragmentos y su rendimiento es  
menos sensible a la dureza del  
cálculo. Esta ventaja explica por qué  
20 mm. Su papel ideal parece ser  
selectivo: litiasis del polo inferior  
cercanas a 20 mm, cálculos duros,  
pacientes con fracaso previo de  
LEOC o URSf, o contextos donde se  
1981  
Espinosa-González et al. (2026)  
prioriza la resolución completa en un  
solo tiempo. [11,12,20]  
perfil de preferencias muy concreto y  
clínicamente legítimo.  
La imagen emerge como el principal  
Entre las limitaciones de esta  
revisión cabe señalar que se trata de  
una revisión narrativa crítica y no de  
una revisión sistemática formal.  
Aunque se priorizó literatura de alto  
nivel y guías actualizadas, no se  
efectuó una evaluación cuantitativa  
propia ni una búsqueda exhaustiva  
con criterios PRISMA. Aun así, la  
consistencia del patrón observado  
factor  
modulador  
del  
rol  
contemporáneo de la LEOC. La  
valoración tomográfica del cálculo y  
del sistema colector ha cambiado  
radicalmente la forma de indicar la  
terapia. Hoy sabemos que la  
densidad en UH, el ángulo  
infundibulopélvico y la distancia piel-  
cálculo condicionan resultados tanto  
o más que el diámetro litiásico  
aislado. Esta integración radiológica  
entre  
revisiones  
y
estudios  
comparativos fortalece la conclusión  
central: la LEOC no ha desaparecido  
del arsenal terapéutico, pero su  
indicación se ha vuelto más precisa  
y dependiente del contexto. [1,2,7,8]  
debería  
incorporarse  
sistemáticamente a la toma de  
decisiones, pues es la que permite  
rescatar a la LEOC como estrategia  
de precisión, en lugar de condenarla  
por aplicaciones indiscriminadas.  
De cara al futuro, la evolución  
tecnológica  
puede  
seguir  
Hay también una dimensión de  
medicina centrada en el paciente.  
Algunos pacientes priorizan evitar la  
modificando este equilibrio. La  
mejora de los litotriptores, la  
integración de guía ecográfica  
avanzada, la optimización de la  
anestesia  
o
la instrumentación  
urinaria, incluso si aceptan una  
posibilidad mayor de retratamiento.  
Otros desean la mayor probabilidad  
posible de quedar libres de cálculos  
en un solo acto, aun a costa de un  
procedimiento más invasivo. La  
elección óptima no es idéntica para  
todos. La LEOC mantiene relevancia  
precisamente porque satisface un  
modulación  
desarrollo  
energética  
paralelo  
y
el  
de  
ureteroscopios más finos y láseres  
más eficientes continuarán  
redefiniendo el campo. Por ello, más  
que declarar vencedores definitivos,  
quizá la mejor conclusión es  
reconocer  
que  
la  
práctica  
contemporánea exige seleccionar  
1982  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
mejor a los pacientes y utilizar cada  
técnica en el nicho donde maximiza  
su valor.  
En la era contemporánea, la  
pregunta ya no es si la LEOC “sirve”  
o no, sino en qué paciente concreto  
sigue ofreciendo la mejor relación  
entre  
mínima  
invasividad  
y
4. Conclusiones  
probabilidad razonable de éxito. La  
respuesta, respaldada por la  
evidencia actual, es que sigue  
vigente cuando se indica con  
criterios radiológicos, anatómicos y  
clínicos estrictos.  
La LEOC continúa siendo una  
herramienta clínicamente válida en  
litiasis renales menores de 20 mm,  
pero su papel actual es más  
selectivo que en décadas previas.  
En litiasis ≤10 mm y en casos con  
Análisis ampliado de la evidencia  
densidad  
baja  
o
intermedia,  
En definitiva, el panorama no apunta  
a la desaparición de la LEOC, sino a  
su reconversión. Ya no es la solución  
universal para toda litiasis pequeña,  
pero tampoco un recurso obsoleto.  
Es una técnica de valor selectivo en  
una era de tratamiento cada vez más  
personalizado.  
localización no inferior o anatomía  
pielocalicial favorable, la LEOC  
conserva una excelente relación  
entre  
eficacia,  
seguridad  
y
comodidad para el paciente.  
En  
litiasis  
de  
1020  
mm,  
especialmente en el polo inferior o en  
cálculos >1000 UH, la URSf suele  
ofrecer una probabilidad más alta de  
stone-free con menor necesidad de  
retratamiento, por lo que con  
frecuencia debe considerarse la  
opción preferida.  
En cuanto a la LEOC, su futuro  
probablemente dependa de dos  
líneas paralelas. La primera es la  
mejora de la selección de pacientes  
mediante integración de variables  
tomográficas, anatómicas y clínicas  
en modelos predictivos más finos. La  
segunda es la evolución tecnológica  
de los propios litotriptores, con  
mejores sistemas de focalización,  
control de energía y guía ecográfica.  
Si estos avances se consolidan, la  
técnica podría mantener o incluso  
La mini-NLPC mantiene el mayor  
rendimiento global y debe reservarse  
para casos seleccionados en los que  
se anticipa fracaso de técnicas  
menos invasivas o se prioriza una  
eliminación completa en un solo  
procedimiento.  
1983  
Espinosa-González et al. (2026)  
recuperar terreno en indicaciones  
muy precisas.  
literatura comparativa. Por ello,  
varios autores han propuesto  
estandarizar mejor la definición de  
stone-free e incorporar medidas  
reportadas por el paciente a los  
estudios de litiasis. [30]  
Otra controversia es el lugar exacto  
de la mini-NLPC en litiasis de 10 a 20  
mm. Algunos grupos la promueven  
cada vez más por su altísima eficacia  
y por la reducción de calibre de los  
Controversias  
actuales  
y
tractos  
percutáneos;  
otros  
perspectivas futuras  
consideran que sigue siendo  
excesiva para la mayoría de estos  
Por todo ello, la toma de decisiones  
debería apoyarse en un modelo de  
decisión compartida. El clínico debe  
explicar al paciente no solo cuál  
técnica tiene la tasa libre de cálculos  
más alta, sino qué significa en  
términos de sesiones, anestesia,  
recuperación, posibles stents y  
pacientes frente  
a
la URSf.  
Probablemente la respuesta, de  
nuevo, dependa de la anatomía, la  
densidad litiásica y la experiencia del  
centro. La mini-NLPC no parece  
destinada  
a
reemplazar  
universalmente a la ureteroscopia,  
pero sí a consolidarse como una  
opción altamente valiosa en un  
subconjunto bien elegido.  
riesgo  
de  
procedimientos  
adicionales. La mejor elección no  
siempre será la misma; dependerá  
del equilibrio entre expectativas,  
La principal controversia actual no es  
técnica sino conceptual: qué  
entendemos por éxito. Un paciente  
recursos  
cálculo.  
y
características del  
Existe además el problema de la  
equidad tecnológica. No todos los  
centros disponen del mismo acceso  
a ureteroscopios digitales, fibras  
láser modernas o experiencia en  
mini-NLPC. En algunos entornos, la  
puede  
considerar  
exitoso  
un  
tratamiento ambulatorio de LEOC  
que requirió dos sesiones y dejó un  
pequeño fragmento asintomático;  
otro puede considerar fracaso  
cualquier procedimiento que no logre  
stone-free absoluto en un solo  
LEOC  
continúa  
siendo  
la  
y
herramienta más accesible  
tiempo.  
Esta  
diferencia  
de  
reproducible. En esos contextos,  
conocer con precisión sus mejores  
indicaciones adquiere aún mayor  
expectativas condiciona fuertemente  
la forma en que interpretamos la  
1984  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
importancia,  
porque  
permite  
invasividad. En este sentido, la  
LEOC sigue siendo relevante porque  
responde a una preferencia legítima  
del paciente y no solo a un criterio  
técnico del urólogo.  
maximizar sus fortalezas sin utilizarla  
en escenarios donde su probabilidad  
de fracaso es alta.  
Desde la perspectiva del sistema de  
salud, la discusión es más compleja.  
Un procedimiento ambulatorio como  
LEOC puede parecer inicialmente  
más eficiente, pero si conduce a  
múltiples sesiones o a conversiones  
frecuentes hacia URSf, su costo  
acumulado aumenta. A la inversa, la  
URSf requiere quirófano, anestesia,  
instrumental costoso y a menudo  
La valoración contemporánea de una  
técnica no puede limitarse a los  
desenlaces  
estrictamente  
operatorios. El paciente vive el  
tratamiento como una experiencia  
completa que incluye preparación,  
anestesia, dolor, síntomas urinarios,  
días de incapacidad, visitas de  
control y ansiedad por persistencia  
de fragmentos. Bajo esta óptica, la  
LEOC y la URSf no compiten solo en  
términos de stone-free, sino también  
en la manera en que distribuyen la  
stents,  
pero  
puede  
ahorrar  
reintervenciones posteriores. La  
evaluación económica real depende  
del contexto local, del volumen de  
pacientes, de la disponibilidad de  
litotriptores y de la experiencia del  
equipo endourológico.  
carga  
terapéutica.  
La  
LEOC  
concentra menos invasión por  
episodio, pero puede repartir la  
resolución en varias sesiones; la  
Para  
algunos  
pacientes,  
URSf  
suele  
concentrar  
más  
especialmente  
aquellos  
con  
la  
intervención en un solo acto, con  
más molestias inmediatas pero una  
solución más definitiva.  
comorbilidades, aversión  
a
anestesia o preferencia marcada por  
evitar procedimientos endoscópicos,  
la posibilidad de resolver el cuadro  
mediante LEOC conserva gran  
atractivo. El hecho de que una  
Resultados centrados en el  
paciente  
recursos  
y
uso racional de  
técnica  
tenga  
una  
eficacia  
Por esta razón, la tomografía sin  
contraste debería considerarse una  
herramienta estratégica en el  
algoritmo terapéutico, no solo un  
ligeramente menor puede ser  
aceptable si el paciente entiende esa  
diferencia y valora más la baja  
1985  
Espinosa-González et al. (2026)  
estudio  
diagnóstico.  
Su  
de oxalato cálcico y la brushita  
suelen ser más resistentes. Aunque  
la tomografía no reemplaza el  
análisis químico del cálculo, ofrece  
una pista pronóstica muy útil para el  
tratamiento inicial. En otras palabras,  
no solo ayuda a diagnosticar la  
litiasis, sino a personalizar la  
estrategia.  
interpretación cuidadosa permite  
ahorrar retratamientos, orientar  
mejor al paciente y racionalizar el  
uso de cada técnica. En la práctica,  
probablemente sea la mejor aliada  
para preservar la vigencia de la  
LEOC donde aún ofrece valor.  
El empleo sistemático de la  
tomografía también ha llevado a  
redefinir el concepto de fracaso de  
LEOC. En el pasado, algunos  
La utilidad clínica de este dato es  
enorme. Antes de la tomografía  
moderna, el urólogo podía indicar  
LEOC basándose principalmente en  
tamaño y localización, con un grado  
importante de incertidumbre acerca  
de la dureza real del cálculo. Hoy, la  
tomografía sin contraste aporta un  
retrato mucho más rico: tamaño  
volumétrico, densidad promedio,  
heterogeneidad del cálculo, relación  
resultados  
satisfactorios podían basarse en  
radiografía simple ecografía,  
métodos menos sensibles para  
detectar fragmentos residuales  
aparentemente  
o
pequeños. La tomografía actual, al  
ser más exigente, tiende a mostrar  
de manera más cruda las diferencias  
entre técnicas. Esto puede dar la  
impresión de que la LEOC es peor  
que antes, cuando en realidad parte  
de la diferencia se explica porque  
hoy medimos mejor el residuo  
litiásico.  
con el sistema pielocalicial  
y
coexistencia de otros litos. Esta  
información permite anticipar con  
mucha mayor precisión quién es un  
buen candidato para LEOC y quién  
probablemente terminará en una  
endourología de rescate.  
Además, la densidad tomográfica  
funciona  
como  
un  
sustituto  
La medición de la densidad litiásica  
en unidades Hounsfield ha pasado  
de ser un dato radiológico  
interesante a convertirse en una  
variable decisiva para la toma de  
decisiones. En términos simples, los  
aproximado de la composición. Los  
cálculos de ácido úrico y algunos  
cálculos infecciosos tienden a ser  
más frágiles y responden mejor a  
LEOC; en contraste, el monohidrato  
1986  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
cálculos más densos tienden a  
fragmentarse peor con LEOC,  
mientras que la URSf y la mini-NLPC  
son menos sensibles a este factor.  
Aunque no existe un punto de corte  
universal inamovible, numerosos  
paciente  
desea  
evitar  
procedimientos invasivos, la LEOC  
sigue siendo una opción discutible y  
muchas veces apropiada. Lo que  
cambia en la práctica moderna es el  
umbral de exigencia: el clínico debe  
ser más cuidadoso antes de  
prometer resultados equivalentes a  
los de la ureteroscopia.  
estudios  
problemático alrededor de 900 a  
000 UH. Más allá de ese rango, la  
sitúan  
el  
umbral  
1
probabilidad de LEOC exitosa con  
una o pocas sesiones disminuye  
claramente. [3,25,26]  
La ureteroscopia flexible ofrece una  
ventaja  
conceptual  
importante:  
independiza el éxito del drenaje  
pasivo de fragmentos. El cirujano  
accede al cáliz inferior, fragmenta el  
cálculo y, cuando es necesario,  
puede movilizarlo, repositioning,  
hacia un cáliz más favorable o retirar  
fragmentos con canastillas. De este  
modo, el resultado depende menos  
de la gravedad y de la morfología  
infundibular. La mini-NLPC va un  
paso más allá al extraer de manera  
más directa la carga litiásica, razón  
por la cual suele exhibir la mejor  
stone-free en cálculos inferiores,  
especialmente cuando se aproximan  
a 20 mm.  
Hounsfield, composición y valor  
estratégico de la tomografía  
La discusión del polo inferior ilustra  
bien el mensaje global del artículo.  
La vigencia de la LEOC depende  
menos de su existencia como  
tecnología que de la precisión con la  
que se define su nicho. Allí donde la  
anatomía hace improbable una  
depuración espontánea eficaz, la  
LEOC pierde atractivo; donde esa  
anatomía es amable y el cálculo es  
pequeño, conserva una racionalidad  
clínica clara.  
No obstante, incluso dentro del polo  
inferior hay heterogeneidad. No  
todos los cálculos inferiores deben  
De manera práctica, ello significa  
que un cálculo de 9 o 10 mm en el  
polo inferior no tiene el mismo  
pronóstico que un cálculo del mismo  
tamaño en pelvis renal o cáliz medio.  
En el primer caso, la anatomía puede  
enviarse  
automáticamente  
a
endourología. Si el cálculo es  
pequeño, la densidad tomográfica es  
baja, el ángulo es favorable y el  
1987  
Espinosa-González et al. (2026)  
transformar  
un  
procedimiento  
en un  
El problema específico del polo  
inferior  
técnicamente  
exitoso  
resultado clínicamente incompleto,  
con restos que luego actúan como  
núcleo de recurrencia o perpetúan  
síntomas. Esta discrepancia entre  
Pese a ello, decir que la URSf es  
“mejor” en términos globales no  
implica que la LEOC sea irrelevante.  
La decisión terapéutica no se reduce  
“fragmentación” y “stone-free” es una  
a
una  
competencia  
entre  
de las razones por las cuales la URSf  
ganó tanto terreno en esta  
localización.  
porcentajes. El peso relativo de la  
mínima invasividad, la preferencia  
del paciente, la disponibilidad de  
quirófano, la experiencia local y el  
costo por episodio continúan  
modulando la elección final. En  
El cáliz inferior ocupa un lugar  
central  
en  
la  
discusión  
contemporánea porque representa  
el terreno donde la LEOC más  
determinados  
contextos,  
un  
claramente  
evidencia  
sus  
procedimiento menos eficaz por  
episodio puede seguir siendo  
clínicamente razonable si ofrece un  
perfil de seguridad y aceptabilidad  
particularmente valioso.  
limitaciones. El desafío no radica  
solo en fragmentar el cálculo, sino en  
lograr  
que  
los  
fragmentos  
abandonen un sistema colector cuya  
geometría puede jugar en contra. Un  
infundíbulo largo o estrecho y un  
ángulo infundibulopélvico reducido  
dificultan la eliminación espontánea  
Otro elemento importante es el  
contexto temporal de la evidencia.  
Parte de la literatura clásica sobre  
LEOC corresponde a épocas en las  
que la ureteroscopia flexible todavía  
no tenía el nivel actual de resolución,  
deflexión, durabilidad y calidad de  
de  
restos  
después  
de  
la  
fragmentación, aun cuando el  
cálculo inicial se rompa de forma  
adecuada. Este fenómeno explica  
buena parte de los fracasos  
aparentes de la LEOC en litiasis del  
polo inferior. [4,16,17,21]  
fibra  
láser.  
Por  
más  
el  
ello,  
las  
comparaciones  
subestimaban  
antiguas  
desempeño  
endoscópico contemporáneo. Los  
datos más recientes, en cambio,  
reflejan una práctica donde la URSf  
se ha perfeccionado notablemente,  
1988  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
razón por la cual el equilibrio  
terapéutico se ha desplazado a su  
favor en un número creciente de  
escenarios.  
la dureza o composición del cálculo.  
Aunque ciertos cálculos son más  
complejos para todas las técnicas, la  
ureteroscopia  
mantiene  
un  
rendimiento más uniforme a través  
de subgrupos clínicos diversos.  
Ahora bien, la interpretación de estas  
comparaciones requiere matices.  
Las definiciones de stone-free no  
siempre son homogéneas: algunos  
Los metaanálisis contemporáneos  
muestran de forma consistente que,  
cuando se agrupan litiasis renales de  
10 a 20 mm, la URSf suele superar a  
la LEOC en tasa libre de cálculos  
evaluada tras un solo procedimiento  
estudios  
aceptan  
fragmentos  
residuales  
clínicamente  
insignificantes, mientras otros exigen  
ausencia absoluta de restos en  
tomografía. Esta variabilidad puede  
influir sobre la magnitud de la  
superioridad observada. Aun así, el  
patrón general persiste: la URSf se  
comporta mejor sobre todo en  
cálculos del rango de 1 a 2 cm y en  
o
dentro del primer control  
posoperatorio. Esta superioridad no  
siempre es enorme en términos  
absolutos,  
pero  
se  
vuelve  
clínicamente importante cuando se  
acompaña de una reducción  
localizaciones  
menos favorables para la LEOC.  
24,30,31]  
anatómicamente  
significativa  
de  
procedimientos  
auxiliares. En otras palabras, la  
URSf no solo deja con mayor  
frecuencia un riñón libre de cálculos,  
sino que además disminuye la  
probabilidad de que el paciente  
necesite una segunda intervención.  
Para el urólogo y para el sistema de  
salud, este aspecto puede ser tan  
relevante como la propia eficacia  
nominal. [1,2,14,15]  
[
La ventaja de la URSf se explica por  
varios mecanismos. Primero, la  
técnica permite acceder al cálculo  
bajo visión directa, fragmentarlo con  
energía  
intraoperatoriamente si conviene  
pulverizarlo, dusting, extraer  
fragmentos con canastillas.  
láser  
y
decidir  
o
Segundo, evita la dependencia del  
drenaje espontáneo de restos  
litiásicos, que sí condiciona a la  
LEOC. Tercero, no depende tanto de  
Comparación detallada de eficacia  
entre LEOC y URSf  
Por todo ello, la vigencia de la LEOC  
no debe medirse por su frecuencia  
1989  
Espinosa-González et al. (2026)  
de  
uso  
histórica  
ni  
por  
depende de saber en cuál escenario  
cada una entrega su mayor valor.  
comparaciones simplistas, sino por  
su capacidad de seguir resolviendo  
de manera segura y eficiente un  
subconjunto bien definido de litiasis  
renales menores de 20 mm. En ese  
subconjunto, la respuesta sigue  
siendo afirmativa: la LEOC conserva  
justificación clínica.  
La revisión ampliada de la evidencia  
sugiere que el verdadero cambio de  
paradigma no es la desaparición de  
la LEOC, sino el abandono de su uso  
indiscriminado. La pregunta ya no  
debe formularse como “¿LEOC sí o  
no?” sino como “¿este cálculo, en  
este riñón y en este paciente, sigue  
siendo un buen candidato para  
El papel de la imagen merece  
subrayarse una vez más. La  
tomografía sin contraste, la medición  
de UH y la evaluación anatómica del  
sistema colector son herramientas  
que deben incorporarse de manera  
sistemática a la indicación. Hacerlo  
no solo mejora resultados, sino que  
también fortalece la conversación  
con el paciente, porque transforma la  
recomendación terapéutica en una  
decisión explicable y personalizada.  
LEOC?”.  
Esa  
reformulación  
condensa la esencia de la urología  
contemporánea: decisiones menos  
protocolarias y más individualizadas.  
Integración final del mensaje  
clínico  
Finalmente, existe el escenario del  
sistema de salud con recursos  
limitados. En muchos hospitales la  
LEOC puede ser más accesible que  
la ureteroscopia flexible o la mini-  
NLPC. Esto no significa resignarse a  
peores resultados, sino usar la  
LEOC allí donde tenga más  
probabilidades de éxito y derivar o  
seleccionar cuidadosamente los  
casos menos favorables. De nuevo,  
la clave no es eliminar una técnica,  
sino aplicarla con criterio.  
Cuando se adopta esa visión, la  
coexistencia de LEOC, URSf y mini-  
NLPC deja de ser una competencia  
entre rivales y se convierte en un  
repertorio complementario. La LEOC  
ofrece baja invasividad y excelente  
aceptabilidad; la URSf brinda  
equilibrio entre eficacia y morbilidad;  
la mini-NLPC aporta máxima  
limpieza  
litiásica  
en  
casos  
Un cuarto escenario es el del  
paciente con litiasis múltiple o con  
antecedente de una LEOC reciente  
complejos. La calidad de la práctica  
1990  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
sin fragmentación significativa. Aquí  
insistir en la misma estrategia rara  
vez es lo mejor. Una LEOC fallida,  
especialmente en presencia de alta  
densidad o anatomía desfavorable,  
teóricamente podría intentarse, el  
riesgo de fragmentación incompleta  
y retención de restos es alto. La  
URSf aparece aquí como una opción  
mucho más sólida, y la mini-NLPC  
puede ser incluso preferible si se  
busca la máxima eficacia en un solo  
tiempo. La utilidad del algoritmo es  
precisamente evitar indicar LEOC  
por inercia en situaciones como esta.  
debe  
motivar  
reconsideración  
temprana hacia URSf o mini-NLPC.  
Esta capacidad de cambiar de curso  
forma parte de un manejo inteligente  
y evita tanto demoras terapéuticas  
como frustración para el paciente.  
Un primer escenario clásico es el  
paciente con litiasis única de 7 mm  
en pelvis renal, densidad de 650 UH  
y sin alteraciones anatómicas. Aquí  
la LEOC continúa siendo una opción  
sumamente atractiva: la probabilidad  
de fragmentación es alta, el drenaje  
espontáneo suele ser bueno y el  
beneficio de evitar anestesia o  
instrumentación endoscópica es  
considerable. En este caso, la  
discusión con el paciente debería  
presentar a la LEOC como una  
alternativa plenamente vigente y  
racional.  
Un tercer escenario frecuente es el  
paciente joven, sano, con cálculo de  
11  
mm no inferior, densidad  
intermedia, pero que expresa una  
clara preferencia por evitar anestesia  
y procedimientos invasivos. En este  
contexto, la LEOC conserva espacio  
incluso si la URSf pudiera ofrecer  
una tasa libre de cálculos algo  
superior. La decisión compartida  
adquiere pleno protagonismo. Si el  
paciente comprende y acepta la  
posibilidad de necesitar una segunda  
sesión o un procedimiento de  
rescate, la LEOC puede ser  
perfectamente justificable.  
Escenarios clínicos frecuentes y  
aplicación práctica del algoritmo  
El segundo escenario es el paciente  
con cálculo de 14 mm en cáliz  
inferior, densidad de 1100 UH e  
infundíbulo estrecho. Este es casi el  
prototipo de litiasis donde la LEOC  
La  
comparación  
diaria  
entre  
técnicas, por tanto, no es jerárquica  
sino contextual. Cada una tiene un  
nicho clínico legítimo. El error  
contemporáneo no es usar LEOC,  
sino usarla fuera de su nicho; del  
ha  
perdido  
terreno.  
Aunque  
1991  
Espinosa-González et al. (2026)  
mismo modo, también sería un error  
disminuido  
sangrado  
y
dolor  
convertir  
la  
mini-NLPC  
en  
respecto a la PCNL convencional,  
pero no elimina su carácter  
percutáneo ni la necesidad de  
hospitalización más frecuente.  
tratamiento rutinario para cualquier  
litiasis pequeña simplemente porque  
su stone-free es excelente.  
En la práctica diaria, la decisión entre  
URSf y mini-NLPC suele girar  
alrededor de la carga litiásica real y  
del objetivo terapéutico. Si el cálculo  
es único, de 12 a 15 mm, y el acceso  
retrógrado parece sencillo, la URSf  
suele ser la favorita. Si el cálculo  
está en un polo inferior muy  
desfavorable, es especialmente  
denso o se acerca a 20 mm con  
varios componentes, la mini-NLPC  
gana atractivo. LEOC queda en  
medio como opción menos invasiva  
Pese a estas ventajas, la URSf no  
está exenta de costos clínicos. Los  
síntomas por stent ureteral, el dolor  
lumbar o urinario posoperatorio, la  
disuria  
y
las  
reconsultas  
relacionadas con malestar vesical  
son aspectos muy concretos de la  
experiencia del paciente. A ello se  
añade el requerimiento habitual de  
anestesia general o regional. Por  
eso, aunque la URSf sea muy eficaz,  
no  
siempre  
es  
la  
opción  
automáticamente más “conveniente”  
desde la vivencia del paciente,  
especialmente cuando se trata de un  
cálculo pequeño y muy favorable  
para LEOC.  
cuando  
el  
pronóstico  
de  
fragmentación y aclaramiento sigue  
siendo razonable.  
La mini-NLPC, por su parte, ocupa el  
extremo de máxima eficacia. Su  
principal ventaja es que transforma  
La URSf se ha beneficiado de  
avances acumulativos más que de  
una única innovación disruptiva. La  
mejor deflexión de los endoscopios,  
la calidad de imagen digital, las fibras  
láser más finas y la disponibilidad de  
vainas de acceso ureteral han hecho  
que la técnica sea más segura y  
eficiente. Esto permite tratar cálculos  
en casi cualquier cáliz, incluyendo  
localizaciones que antes eran  
una  
situación  
anatómica  
desfavorable para LEOC y a veces  
también incómoda para URSf en un  
problema de acceso directo. En  
cálculos del polo inferior, litiasis  
múltiples en un mismo riñón o  
cálculos densos cercanos a 20 mm,  
ofrece una resolución muy robusta.  
La miniaturización del tracto ha  
1992  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Litiasis renal < 20 mm: ¿sigue vigente la litotricia extracorpórea por ondas de choque? Revisión crítica contemporánea.  
especialmente  
cirujano puede  
complejas.  
decidir  
El  
transición oportuna es parte de la  
buena práctica y evita someter al  
paciente a un camino terapéutico  
prolongado con bajo rendimiento  
esperado.  
entre  
pulverizar el cálculo en partículas  
finas o fragmentarlo para extraer  
trozos,  
una  
flexibilidad  
que  
contribuye a sus altas tasas libres de  
litiasis.  
La colocación previa de stent  
ureteral también ha sido objeto de  
debate. Aunque en determinados  
pacientes puede ser útil para facilitar  
el drenaje o prevenir obstrucción, la  
evidencia no demuestra de manera  
consistente que mejore el stone-free  
global en la mayoría de litiasis  
renales pequeñas. De hecho,  
algunos autores consideran que el  
stent puede interferir con la  
expulsión espontánea de fragmentos  
y añadir síntomas innecesarios. Por  
ello, el stent no debe colocarse de  
forma rutinaria como complemento  
de LEOC, sino reservarse para  
escenarios clínicamente justificados.  
Cómo se posicionan la URSf y la  
mini-NLPC frente a la LEOC en la  
práctica diaria  
En síntesis, la LEOC no es solo una  
técnica de selección, sino también  
de ejecución cuidadosa. Su vigencia  
depende tanto del “a quién se le  
hace” como del “cómo se hace”. Esta  
dimensión técnica explica por qué  
los  
centros  
con  
experiencia  
sostenida pueden mantener buenos  
resultados aun en una era donde la  
ureteroscopia flexible gana cada vez  
más protagonismo.  
Otro punto técnico es el número de  
sesiones aceptables antes de  
considerar un cambio de estrategia.  
En la práctica, insistir repetidamente  
con LEOC en un cálculo que ya  
mostró escasa fragmentación tras  
una o dos sesiones rara vez resulta  
eficiente. La tomografía previa y la  
evolución radiológica temprana  
deben ayudar a decidir si tiene  
sentido persistir o si lo prudente es  
pasar a URSf o mini-NLPC. Esta  
La localización del cálculo durante la  
sesión es otro aspecto crítico.  
Cuando el cálculo se mueve con la  
respiración o cambia de posición  
dentro del sistema colector, el  
operador debe reajustar de forma  
continua el foco del litotriptor. Los  
equipos modernos ofrecen apoyo  
fluoroscópico y, en algunos casos,  
guía ecográfica que mejora el  
seguimiento en tiempo real. Sin  
1993  
Espinosa-González et al. (2026)  
embargo,  
la  
calidad  
del  
Bibliografía  
posicionamiento sigue dependiendo  
de la experiencia del operador. Una  
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and meta-analysis. Front  
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LEOC  
mal  
enfocada  
puede  
aparentar “fracaso biológico” del  
cálculo cuando en realidad el  
problema fue de targeting.  
Parte de la vigencia de la LEOC  
depende de comprender que no es  
un procedimiento uniforme. La forma  
en que se administra la energía, el  
ritmo de disparo, el acoplamiento del  
paciente al cojín de agua o  
membrana transmisora y la precisión  
en el enfoque del cálculo modifican  
de manera tangible los resultados.  
Diversos trabajos han sugerido que  
iniciar con niveles de energía  
progresivos y mantener frecuencias  
de disparo más lentas puede  
favorecer una fragmentación más  
eficiente y menor daño tisular.  
Aunque estos detalles a veces se  
omiten en la práctica rutinaria,  
forman parte de la razón por la que  
dos centros con indicaciones  
aparentemente similares pueden  
obtener resultados diferentes.  
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