Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 8, Número 14 (Ed. ene – jun. 2024) ISSN: 2697-3456
Una mirada a la dirección estratégica de las empresas desde la competitividad.
estrategias, incluyendo también su
implementación y la necesidad de
ser ágil y adaptable en un entorno
empresarial dinámico. La dirección
estratégica no solo implica la
planificación de acciones a largo
plazo, sino también la capacidad de
responder de manera efectiva a los
desafíos y oportunidades que surgen
en el camino hacia el logro de los
objetivos organizacionales (Zúñiga,
Por lo tanto, la dirección estratégica
se centra en la eficiencia y la
eficacia. La eficiencia se refiere a
hacer las cosas correctamente,
mientras que la eficacia implica
lograr los resultados deseados.
Según Álvarez (2000), citado en
Arano et al. (2018), establecer una
dirección estratégica sólida es
fundamental
para
orientar
la
empresa y desarrollar una visión
clara de los objetivos a alcanzar.
2
021)
La dirección estratégica desempeña
un papel crucial en el logro de los
objetivos de la organización al
comprender y alinearlos, evitando
así posibles desacuerdos que
puedan surgir al priorizar los
objetivos funcionales sobre los
objetivos globales. En este sentido,
las necesidades de la empresa
La competitividad empresarial se
refiere a la capacidad de producir
bienes y servicios de manera
eficiente, a precios razonables y con
alta calidad, con el fin de competir en
mercados exigentes. Scott y Lodge
(1995), mencionados por Bermeo y
Cordero (2018), resaltan que, en la
actualidad, la competitividad se basa
en la aplicación de estrategias y
estructuras organizativas eficientes
que permitan competir en el sector.
Por otro lado, Rubio y Baz (2015),
citados en Díaz et al. (2021),
enfatizan que la competitividad de
una organización radica en su
capacidad para producir productos
de manera que incremente las
ventas y supere a sus competidores
en varios aspectos, lo que implica
deben
prevalecer
sobre
las
necesidades individuales de las
áreas, las cuales deben adaptarse a
los
procesos
de
dirección
estratégica.
Para garantizar la sostenibilidad a
largo plazo de la empresa, es
necesario considerar una variedad
de
horizontes
temporales,
equilibrando el pensamiento a corto
y largo plazo.
1
53